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Trastorno Obsesivo Compulsivo

La característica principal de quien que sufre un trastorno obsesivo-compulsivo es la presencia de preocupaciones constantes que no puede controlar, que reconoce absurdas, inadecuadas y exageradas (obsesiones) pero que únicamente siente que puede controlarlas a través de comportamientos o pensamientos repetitivos (compulsiones) que pretenden disminuir la ansiedad o el malestar, sin que ello produzca placer o gratificación.

Estas obsesiones o compulsiones producen un malestar significativo que suponen una perdida de tiempo importante (ocupan más de una hora al día) o interfieren gravemente en la rutina, su trabajo, familia u ocio.

Las obsesiones más frecuentes son:

  • De contaminación: Aunque el paciente reconoce que es absurdo, no puede evitar pensar que está sucio, puede infectarse o contraer una enfermedad por estrechar la mano a alguien o sentarse en un lugar público, por ejemplo. Ésto le lleva a evitar el contacto con otras personas o a lavarse repetidamente las manos para disminuir su ansiedad.

  • De comprobación: Sucede cuando se pregunta repetidamente si ha realizado un acto en concreto, como haber cerrado la puerta con llave. Esta situación le lleva a comprobar una y otra vez si lo ha hecho, o a repetir el acto un numero determinado de veces hasta que el paciente se encuentre más tranquilo.

  • De orden: Los pacientes describen un gran malestar ante objetos desordenados o asimétricos, teniendo la necesidad de colocarlos de forma simétrica y armónica.

  • De agresión: Puede tener miedo de perder el control de uno mismo y realizar actos violentos o inapropiados, como herir a alguien o a sí mismo o gritar obscenidades en una iglesia. Se siente culpable por tener estas ideas repetitivas que no puede controlar, por lo que tiende a evitar estas situaciones.

  • De contenido sexual: El paciente puede pensar o ver imágenes con contenido sexual que generan ansiedad y/o culpa; por lo que tendrán que hacer o pensar en otra cosa para disminuir la ansiedad, por ejemplo, orar.